Sábado a la noche, terminó el partido de Newell's vs Barracas Central, con triunfo leproso (1-0) gracias al gol de Mansilla. El periodista se acercó al jugador del partido y le dijo: "un premio al esfuerzo por todo lo del año pasado". "Sí, un premio al esfuerzo..." replicó el futbolista y comenzó un breve intercambio.
En esos minutos se habló de esfuerzo, perseverancia, trabajo en equipo, confianza y acompañamiento del DT, y apoyo de la familia. Valores que en los últimos tiempos aparecen repetidamente en el discurso de todos los futbolistas argentinos. ¿Será que necesitamos tanto volver a vivir resguardados en los principios éticos?
Inmediatamente me fui a Twitter y plasmé en pocos caracteres la observación que necesitaba comunicar.
Un tweet con algunas interacciones pero con más comentarios por privado... "¿Por qué pusiste jugadores de fútbol y no deportistas?", "Los deportitas en general hablan así".
Entonces, queridos lectores, sentí la necesidad de responder ampliando mi comentario inicial en este espacio.
Estamos acostumbrados a escuchar a Luciana Aymar, Manu Ginobili, Agustín Pichot, Gisela Dulko, Juan Martín del Potro, José Meolans o Paula Pareto, por nombrar a algunos, y deleitarnos con las reflexiones y la articulación coherente de las palabras. Por lo tanto, decir que todos los deportistas argentinos hablan de valores éticos y morales no sería una novedad.
Sin embargo, con el fútbol pasa al revés. Tenemos internalizado que los chicos dejan la escuela para comenzar la carrera profesional, que al escucharlos hablar cuesta encontrar fluidez o riqueza en sus palabras y, además, se los asocia mucho más a conductas trasgresoras para el ámbito deportivo.
Entonces, decir que se está dando un nuevo fenómeno discursivo de manera sostenida en el ámbito del fútbol sí es novedoso, sobre todo si lo comparamos con la decadencia educativa que estamos experimentando.
Con la Scaloneta volvimos a sentir que el esfuerzo, el sacrificio y la disciplina constantes son el camino para cosechar buenos frutos. Y lo más importante es que empezó a internalizarse en los chicos y jóvenes que, por diferentes decisiones políticas, habían dejado de aprender eso en el mejor ámbito para enseñarlo: la escuela.
Los docentes nos hicimos eco de cada palabra de Scaloni, Messi, Di María y el resto del plantel y el cuerpo técnico. Tratamos de usarlos de ejemplo para motivar a los estudiantes. Pero, quienes toman esas decisiones políticas que atraviesan a las escuelas siguen empecinados en degradar la educación y empezar por quitar el esfuerzo es indispensable.
Nuestros chicos y jóvenes ciertamente van desmotivados a clases y durante mucho tiempo nos hicieron creer que era porque los educadores no hacíamos todos los malabares circenses necesarios para lograr su atención. Ahora, con años de destrucción académica sabemos que nos culparon por algo que no era así. Los estudiantes van desmotivados porque en la escuela no encuentran respuestas ni sentido. Y eso sucede por las políticas educativas implementadas durante décadas.
Creo en la sinergia educativa y en las conductas ejemplificadoras. Y que podemos trabajar sobre el análisis y la reflexión de los dichos y acciones de estos deportistas que tanto deslumbran a nuestros estudiantes para seguir fomentando aquello que desde el sistema no se nos permite.
Desde la serenidad de Scaloni, hasta las palabras del pibe Mansilla, pasando por el "andá pallá, bobo" (que tanta vergüenza le da a nuestro enorme capitán) o las ganas del Cuti Romero de terminar la secundaria, si ponemos atención encontraremos indicios específicos de lo que nuestra sociedad está pidiendo a gritos: volvamos a los valores éticos que supimos tener y que fueron la base de la Argentina pujante que el mundo admiraba.
A veces las respuestas que buscamos para la están en otros campos disciplinares, el fútbol. Como ex docente de jugadores de fútbol aprendí una frase para resolver conflictos que ellos usaban " déjala pasar" interesante para evitar enfrentamientos entre los compañeros de la escuela. Además pensemos el lugar del entrenador como fuente de autoridad en el grupo.
ResponderBorrarAsí es. Los entrenadores están ejerciendo un rol muy importante en la transmisión de valores y el acompañamiento
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