Hay situaciones que nos obligan a detenernos. No solamente por la gravedad de lo ocurrido, sino porque nos enfrentan a preguntas incómodas sobre la sociedad que estamos construyendo y los adultos que somos. Las denuncias conocidas en Lomas de Zamora, donde estudiantes habrían utilizado inteligencia artificial para generar imágenes sexuales falsas de sus compañeras y difundirlas en sitios de contenido para adultos, no pueden leerse como una travesura adolescente, un exceso de las redes sociales ni un problema tecnológico que debemos aprender a gestionar. Estamos frente a algo mucho más profundo: una vulneración de la intimidad, una forma de violencia que expone, humilla y lastima a otra persona, y que nos obliga a revisar qué estamos enseñando acerca de la dignidad humana, los límites y la responsabilidad. Hace unos meses, el papa León XIV publicó Magnifica Humanitas , una encíclica sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Su planteo es fundamen...
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